Es seguro que cada día estará más viejo, más lejos del tiempo en que se llamaba Bob, del pelo rubio colgando en la sien, la sonrisa y los lustrosos ojos de cuando entraba silenciosamente en la sala, murmurando un saludo o moviendo un poco la mano cerca de la oreja, e iba a sentarse bajo la lámpara, cerca del piano, con un libro o simplemente quieto y aparte, abstraído, mirándonos durante una hora sin un gesto en la cara, moviendo de vez en cuando los dedos para manejar el cigarrillo y limpiar de cenizas la solapa de sus trajes claros.
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10 feb 2017
Juan Carlos Onetti - Bienvenido, Bob
Es seguro que cada día estará más viejo, más lejos del tiempo en que se llamaba Bob, del pelo rubio colgando en la sien, la sonrisa y los lustrosos ojos de cuando entraba silenciosamente en la sala, murmurando un saludo o moviendo un poco la mano cerca de la oreja, e iba a sentarse bajo la lámpara, cerca del piano, con un libro o simplemente quieto y aparte, abstraído, mirándonos durante una hora sin un gesto en la cara, moviendo de vez en cuando los dedos para manejar el cigarrillo y limpiar de cenizas la solapa de sus trajes claros.
1 jun 2015
Juan Carlos Onetti - Jacob y el otro
1. Cuenta el médico
Media
ciudad debió haber estado anoche en el Cine Apolo, viendo la cosa y
participando también del tumultuoso final. Yo estaba aburriéndome en la
mesa de poker del club y sólo intervine cuando el portero me anunció el
llamado urgente del hospital. El club no tiene más que una línea
telefónica; pero cuando salí de la cabina todos conocían la noticia
mucho mejor que yo. Volví a la mesa para cambiar las fichas y pagar las
cajas perdidas.
27 mar 2015
Juan Carlos Onetti - El perro tendrá su día
Para mi Maestro, Enrico Cicogna
El capataz, descubierto por respeto, le fue pasando
mano a mano los pedazos de carne sangrienta al hombre de la galera y la levita.
Al fin de la tarde y en silencio. El hombre de la levita hizo un círculo con
los brazos encima de la perrera y se alzó en seguida la ráfaga oscura de los
cuatro doberman, casi flacos, huesos y tendones, y la ciega ansiedad de los
hocicos, los dientes innumerables.
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